Una herramienta nueva. Y de dominio público.

Una herramienta nueva.
Y de dominio público.

No he construido nada que no existiera. He construido algo que no debería costar dinero.

Por qué la he hecho

Llevaba años dándole vueltas.

Cuando estudias Diseño Humano necesitas mirar el cielo de hoy. No como curiosidad astrológica, sino como parte del trabajo: entender qué se está activando, qué se cierra, qué presiona.

Existen herramientas que lo hacen. Buenas, además. Casi todas de pago, con cuenta, con suscripción, con límites. Para un analista profesional eso es un gasto asumible. Para un estudiante que está empezando, es una barrera. Y una barrera en el lugar exacto donde no debería haberla: entre alguien que quiere aprender y la información que necesita para aprender.

Así que la he hecho. Está publicada, es gratuita, no pide registro, no guarda nada y no tiene dueño más allá de quien la use.

Una herramienta que exige una cuenta antes de mostrarte el cielo no es una herramienta. Es un peaje.

Qué se ve

La rueda muestra las posiciones planetarias del momento exacto en que la abres. Se actualiza sola.

De cada planeta se lee:

Puerta y línea las usa todo el mundo. El color, mucho menos — y es donde empieza el detalle fino. Es la tercera cifra de la activación, la que aparece cuando dejas de leer la carta por encima y empiezas a leerla de verdad. Tenerla delante sin tener que calcularla cambia el ritmo del estudio.

Están también el Nodo Lunar verdadero y Quirón, calculado aparte.

Los canales que se forman

Esto es lo que más me interesaba.

El cielo, por sí mismo, hace definición. En cada momento hay puertas activadas que se conectan entre sí y forman canales — un circuito abierto sobre todos nosotros, cambiando cada día.

La mayoría de las herramientas te dan la lista de posiciones y te dejan el trabajo de cruzarlas mentalmente. Aquí los canales están dibujados. Los ves aparecer y desaparecer. Ves cuándo el cielo está enlazado y cuándo está disperso.

Ver un canal formarse en el cielo es distinto a deducirlo en una lista.

Y cuando cruzas eso con tu propia carta, la lectura del tránsito deja de ser un cálculo y se vuelve una observación.

Las casas

Las posiciones planetarias son geocéntricas: valen para cualquier punto de la Tierra. Las casas, no. Las casas dependen de dónde estás.

Por eso la herramienta pide latitud y longitud — o las coge de tu dispositivo si se lo permites — y calcula el Ascendente, el Medio Cielo y las cúspides por el sistema Placidus.

Es la parte local de la lectura. La que dice no solo qué está pasando en el cielo, sino dónde te está pasando a ti.

Lo que no hace

No calcula cartas natales. No interpreta. No te dice qué hacer con lo que ves.

No manda tus datos a ningún sitio: todo el cálculo ocurre dentro de tu navegador, en tu propio dispositivo. La ubicación se queda guardada en tu equipo, no en un servidor mío.

No es un oráculo. Es un instrumento de precisión que muestra un estado del cielo. Lo demás es tu trabajo.

El cielo no interpreta. Solo se mueve.

Para quién es

Para analistas que quieren mirar el tránsito rápido, sin abrir tres pestañas.

Para estudiantes que necesitan ver el mecanismo funcionando en tiempo real — que es la única forma en que un mecanismo se aprende de verdad.

Y para cualquiera con curiosidad suficiente como para preguntarse qué hay sobre su cabeza ahora mismo.

Está ahí. Úsala. Compártela.

Abrir la rueda de tránsitos →
Sergi
Sergi Analista Profesional de Diseño Humano · Orientador Vital

Si algo de lo que has leído resuena en ti, podemos hablar.

Escribirme

Posiciones planetarias calculadas con astronomy-engine (MIT). Quirón, con el motor de efemérides ephemeris (GPL-3.0), port de las efemérides de Moshier.